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La mestiza Luna Cenicienta

La mestiza Luna Cenicienta

Terminado

Introducción
Olivia era una hija ilegítima del Alfa Lucien de la manada Diamond. Pero vivía como una esclava humana, pues su padre simplemente la consideraba una desgracia. Así que se vio obligada a ser la esclava de su viciosa hermanastra, Amelia. A la pobre chica solo quedaba la imaginación de escapar de la manada. Sin embargo, Olivia tenía el don de leer mentes, lo cual nadie sabía. Ella lo mantuvo en secreto hasta que conoció al Alfa Logan, el Alfa Rey más poderoso. Un día, el Alfa Logan seguí su búsqueda de su Luna. Y el destino lo llevó a la manada Diamond. Cuando se acercó a Olivia, ella oyó su mente diciendo: "Es ella, ella es la chica de hace nueve años". «¿Hace nueve años?» Olivia no sabía nada de esto. Pero, un secreto fue así revelado...
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Capítulo

"¡Olivia, date prisa y entra!"

Sabía que Amelia gritaría mi nombre mucho antes de oír su voz afuera de la habitación, pues todas las tardes teníamos este mismo ritual, ella me llamaba y yo debía cepillar su largo y fino cabello mientras se encontraba sentada frente a su tocador. De hecho, cualquier persona que nos viera pensaría que solo era una simple sirvienta de la casa de la manada, jamás se imaginarían que yo era media hermana de Amelia y de Eva, quien dormía en la otra habitación.

Pero esa era la verdad, nuestro padre era el Alfa Lucien de la manada Diamond, sin embargo, éramos muy diferentes, mientras que Amelia y Eva eran altas y delgadas, con un hermoso cabello rojizo, yo tenía la piel pálida, era de estatura promedio y mi cabello negro; de hecho, fui el resultado de una vi*lación, ya que hace 18 años mi padre abusó de una humana, quien falleció poco después de mi nacimiento, lo que me convertía en una hija ilegítima. Para todos, yo era una desgracia por nacer híbrida. 

Ni muchos menos se imaginarían que puedo leer mentes, porque así es, puedo hacerlo, solo que lo he mantenido en secreto durante toda mi vida.

Todavía no sabía cómo era posible que pudiera hacerlo, pero era consciente de todos los oscuros secretos y pensamientos de Amelia.

Y como siempre había sido, si sucedía algo dentro de la manada, aunque fuera insignificante, la culpable siempre era yo, Olivia, la media hermana e hija ilegítima del Alfa, la mestiza.

Lo que me hacía sentir mejor es que al menos mi madre no estaba sufriendo junto conmigo, pues no soportaría que me viera como la sirvienta de mis medias hermanas, ni yo podría verla a ella como la esclava humana que me dio a luz. De todas formas nuestras vidas estaban destinadas a ser un inf*erno, así que prefería hacerlo sola, pues podría soportarlo, o al menos hasta que pudiera escapar de la manada Diamond.

«M*ldita est*pida, nadie puede ser tan tonta como para no cepillar bien el cabello. ¡Más vale que no me deje ni un solo mechón fuera de lugar, porque de lo contrario, haré que le pateen las costillas!», maldijo Amelia para sus adentros mientras yo cepillaba su cabellera con suaves movimientos.

Por mi parte, ignoré sus comentarios, ya que desde muy chica había aprendido a fingir que todo estaba bien, aunque para mi mala suerte, los pensamientos de todos resonaban en mi cabeza sin parar. Además, las ideas de Amelia siempre eran las mismas, día tras día me culpaba por cosas sin importancia, o soñaba con ser el centro de atención en la escuela. Sin embargo, cualquier momento era perfecto para arruinarme los días, ya que asistíamos a la misma escuela preparatoria y, ¿quién querría ser hermana de una asquerosa mestiza? Su mundo giraba alrededor de mí, sus problemas eran debido a mi existencia y por eso aprovechaba cualquier oportunidad para hacerme vivir un inf*erno. 

Pero así era mi vida, e incluso el inf*erno podía volverse trillado en algunas ocasiones. Lo más destacado de los años de escuela de Amelia y Eva fueron los chismes y las groserías que soltaban a sus compañeros de clase, incluso a aquellos que solían considerar como sus amigos. Era una pena que pasaran tanto tiempo viéndose en el espejo, pero que no fueran capaces de reflexionar sobre sus propias acciones, pues aunque el maquillaje pudiera cubrir a la perfección cada detalle, no podía hacer nada contra sus personalidades podridas. En pocas palabras, escuchar sus pensamientos era como estar en un pantano. 

«¡No soporto que sea tan bonita! ¡Es una m*ldita esclava! ¡La esc*ria de la manada! Desearía que alguien le arruinara la cara para ya no tener que mirarla. ¡Ni siquiera puede transformarse! Bien podría hacerse pasar por una humana y ser nuestra sirvienta, pero aun así, me molesta pensar que tiene el privilegio de cuidar de mí», Amelia seguía muy enojada.

Eso tampoco era algo nuevo para mi, sin embargo, tenía la ventaja de que solo podía oír sus horribles pensamientos al estar lo suficientemente cerca de ella, luego de alejarme, era libre. 

Pero ella tenía razón y su último pensamiento acerca de no poder transformarme en lobo fue un golpe bajo, pues aunque tenía una loba dentro de mí llamada Irene, no podía convertirme en ella y por ende, permanecía atrapada en mi forma humana. A veces me preguntaba si Irene me odiaba, ¿tal vez por eso siempre estaba tan callada?

"No te atrevas a arruinar este día para mí y mucho menos frente al Alfa Logan, ni siquiera eres lo suficientemente importante como para merecer estar presente, así que no te hagas ideas est*pidas", dijo Amelia en voz alta.

El Alfa Logan era un nombre que había resonado en la mente de todos desde el día anterior; él era el nuevo líder de la manada Kaito y se rumoreaba que había asesinado al antiguo Alfa de la manada, el Alfa James, quien al parecer era su tío. Se decía que Logan era su sobrino perdido, quien poco después fue encontrado, pero nadie se atrevía a hablar mucho de eso, sobre todo después de que el hombre se mostrara despiadado, dominante y capaz de conquistar a las manadas más chicas que tenía a su alrededor, convirtiendo a la Kaito en una muy poderosa. 

Y eso también sucedería el día de hoy con la manada Diamond, ya que nuestro alfa le cedería las riendas en una ceremonia para que Logan hiciera lo que quisiera con nosotros, y lo peor es que no podríamos resistirnos. Como primer paso, todas las mujeres lobo serían revisadas y registradas, lo que sea que eso signifique. Al mismo tiempo, había otro rumor que decía que el Alfa Logan estaba en búsqueda de su compañera, su futura Luna, entre las mujeres de las manadas conquistadas.

Por eso es que Amelia y Eva estaban tan emocionadas, ya que se imaginaban que ese hombre guapo, fuerte y rico podía ser la pareja perfecta para alguna de ellas; de hecho, estaban seguras de que elegiría a una de las dos como su pareja predestinada.

Sin embargo, a mi no me importaba nada de eso y tampoco quería saberlo, tal vez porque era una mestiza, y mi habilidad de leer mentes era mejor a simplemente comunicarse telepáticamente como las parejas normales entre lobos.

Así fue como me di cuenta de que las dos hermanas deseaban convertirse en Luna y fingían que se apoyaban entre ellas, aunque internamente sabían que solo una podría ganar. En otras palabras, no pensaban que su contraria tuviera la oportunidad de ser la Luna.

A veces me era complicado no reírme, y ese era el verdadero reto de mi secreto, no voltear los ojos o soltar una carcajada ante tanta est*pidez. 

No obstante, para el Alfa Logan, quien era un hombre lobo ambicioso y con intenciones de gobernar el mundo de los hombres lobo, encontrar a su Luna no era una cuestión de risa, sino, una bendición enviada por la Diosa de la Luna para que pudiera aumentar sus poderes y complementarse mutuamente.

Así que, la ceremonia del día de hoy, podía convertirse en una situación de vida o muerte si alguien cometía algún error.

...

Todo comenzó por la tarde, cuando las mujeres lobo se alinearon en el patio delantero de la finca, mientras que yo observa todo a la distancia como el resto de los esclavos humanos, listos para atender las necesidades de las damas una vez que la ceremonia hubiese concluido. Sin embargo, la revisión de las mujeres fue muy minuciosa y se prolongó hasta la noche, para entonces ya todos estábamos cansados y aburridos, casi al borde de llorar de la desesperación. Y por supuesto, no seleccionaron a nadie para que se convirtiera en la Luna del Alfa, por lo que Amelia y Eva estallarían en llanto en cualquier momento, lo peor es que Logan ni siquiera se molestó en olfatearlas, como lo hizo con otras. 

Cuando el Alfa Logan regresó al frente y se paró sobre la plataforma, le hizo un gesto a mi padre, quien todavía era el Alfa. Luego, Logan miró al hombre de cabello castaño que estaba a su derecha y parecía que se estaban conectando mentalmente. La realidad es que yo no sabía cómo lo hacían, pues mi única habilidad significativa era la de leer mentes, pero no podía comunicarme telepáticamente con nadie, además, en esos momentos estaba demasiado lejos como para oír sus pensamientos.

En eso, el hombre castaño, quien tal vez era el Beta de la manada Kaito, exclamó a lo largo del lugar y preguntó al Alfa Lucien: "¿Es todo lo que tienes? ¿No hay otra mujer lobo dentro de tu manada?"

"Así es, ¿tal vez quisieran ver a mis dos hijas de nuevo?", preguntó el Alfa Lucien.

Tras oírlo, tanto Amelia como Eva se emocionaron. "Esta será tu última oportunidad. Si descubrimos que tienes una mujer lobo escondida, tendrás que enfrentarte a las consecuencias y puedo asegurarte que no sobrevivirás", informó Logan.

"Claro que no, mi Alfa...", suplicó Lucien mientras miraba al Alfa Logan con desesperación. "Bueno, la realidad es que si hay una chica más, pero es mestiza, prácticamente una humana, así que no creo que sea apta para..."

"¡Dime su nombre ahora mismo!", exclamó el Alfa Logan sin permitir que Lucien terminara de hablar.

"Se llama Olivia Grey", pronunció Lucien.

En ese momento, el hombre se volvió y dijo mi nombre en voz alta.

...

Todo pasó demasiado rápido, cuando menos lo esperé, los hombres lobo de la manada Kaito fueron por mí y me obligaron a subir a la plataforma. Ni siquiera entendía cómo había llegado a ese momento, pues me había esforzado por no caer en problemas y ahora, heme aquí, sin embargo, una parte de mí decía que todo estaría bien, pues no era más que una simple mestiza, aunque estaba segura de que Amelia y Eva luego arremeterían contra mí por haber tenido la osadía de subir. 

Pero esa fue la menor de mis preocupaciones en ese momento, pues de repente, el Alfa Logan se paró frente a mí y me olfateó con deleite.

«Es ella, ella es la chica de hace nueve años, incluso es el mismo olor. Finalmente la encontré», escuché los pensamientos del hombre.

«¿De qué está hablando? ¿Cómo que soy la chica de hace nueve años? ¿Acaso está loco?», pensé.

En aquel entonces yo solo tenía ocho años, ¿qué pude haberle hecho siendo una simple niña?